El único modo que encontré para salvarme de la melancolía, fue que todo aquel amor que tenía por ti me lo diera a mí.
No importa cuanto me esfuerce, la vida siempre terminara por joderlo todo.
“Le dije adiós deseando con toda el alma que en algún momento la vida de mi se volviera a apiadar y un día, cualquiera, no importaba cuál, ni la fecha ni la forma; te pusiera ahí, frente a mi, para sonreirnos y volver a comenzar”— Sofía Mendoza
no sé
si olvidé
como estar bien
o tal vez
me acostumbré
a la tristeza
hasta el punto
de dejarla estar
todo el tiempo
en mi